Tristeza es algo que se nos va metiendo despacito, que nos va dejando sin piso, que nos hace volver cabizbajos a un pasado que ya no está pero que mantenemos vivo con nuestra sangre. tristeza es algo que llega y se instala en tu cuarto para no irse más. Te molesta todas las noches y por eso desdeñas el suave beso de las almohadas, el dulce sueño absurdo en que eres rey de una tierra donde no hay nubes.
Esa tristeza es un asesino silencioso que no me deja, es incondicional como lo fueron las malas amistades de las que ya solo quedan algunas fotos enmohecidas por el tiempo. Esa tristeza no tiene tiempo ni afán, sin prisa pero sin pausa se come un corazón que late solo por alguien que está lejos, alguien a quien decidí expulsar de mi vida con mis muchos actos perversos y que un día no aguantó más y decidió mirar desde lejos todo este dolor que me empeño en llamar vida , ese alguien que con una mirada podría volverla a su condición de eterna fiesta aún en los tiempos más difíciles.
Por eso decidí no avergonzarme de mi triste ser y en vez de eso lo exhibo para provocar lástima y así conseguir unas monedas para buscar otra aventura, para embarcarme en una empresa guerrera que me deje otra vez con los bolsillos vacíos, la cabeza rota y el corazón extraviado. Ese corazón de camino a casa escribirá otro cuento y planteará una verdad y así con cada golpe se hará más sabio, más vidente, más bello y capaz y de esta manera tal vez encuentre aquel lugar al que los ciegos felizmente llaman hogar y si acaso no llega a encontrarlo, tendrá la fuerza para pararse en las cosas (cabezas de literatos, sicologos, abogados, policias...se salvan los músicos y los condenados a muerte, ellos sabrán por qué) y gritar MI HOGAR ES EL MUNDO!!!!!!!!
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